Galería día 16
Agosto 16, 2008

Escuchar el piano de Claudio Martínez Mehner es verlo a él mismo. La expresión siempre iluminada como la del genio.

Por eso cuando su rostro se refleja en el espejo oscuro del piano, parece que siempre el músico hubiera estado allí, en las entrañas del teclado. Y nunca se sabrá si es él el que se refleja en el piano o al revés.

En la atmósfera barroca de la Iglesia de San Jorge, el piano de Claudio Martínez Mehner sonaba a memoria escrita con alma.

Una sonata o nocturno de la emoción que es capaz de trocar la gota de sudor reinante por otra gota de lágrima emocionada.











Con el trío Scherzo, sonó la juventud. Un piano e instrumentos de viento, elevaron el espíritu grabado en la atmósfera.

El aire interior -en un soplo- divino hacia el aire exterior. El prodigio como el encanto nunca conocerán los caminos del tiempo. De manera que estos jóvenes músicos beben en la vieja fuente pero con el agua siempre renovada.
Les queda muchas partituras que echar al viento de sus vientos. El talento sobra y la ilusión hecha música también. El arte es largo y el tiempo corto.

Texto de: Jesús Cuesta Arana
Fotografías: José María Gómez y Antonio Gómez